Steve Wozniak, Confundador de Apple – “Nunca pretendí entrar en la historia”

El ingeniero y cofundador de Apple afirma que “la gente quiere símbolos y Steve Jobs es el mejor que la empresa pudo tener” 

Wozniak, creador de una de las primeras computadoras personales: “Yo
quería poner todos los juegos en un ordenador y no quería que fuese una
máquina aburrida, y así surgió la Apple II” Dani Duch/LV
Quien
no lo conozca y se lo cruce en un ascensor jamás pensaría que se trata
del hombre que cambió la historia del mundo, y mucho menos, que es el
dueño de una de las mayores fortunas de Silicon Valley. Humilde,
simpático y un poco distraído, Steve Wozniak no tiene
problemas en refutar en una sola frase todas las leyendas urbanas sobre
cómo inventó la Apple II en un garaje junto a Steve Jobs, y conserva el
mismo entusiasmo del joven inventor que le ha llevado a involucrarse en
muchísimas empresas e ideas a lo largo de los años. A los 65 años, quien
dio el puntapié inicial a la revolución tecnológica que ha hecho que
hoy vivamos todos conectados mira con escepticismo la fiebre del oro que
lleva a muchos jóvenes hoy a tratar de repetir aquel momento único. 
 

Todos los elogios, y las películas, han sido para Steve Jobs. ¿Siente que la historia se ha olvidado de usted?

La
respuesta es no. Nunca pretendí entrar en la historia. Jamás quise ser
un héroe, desde el día que fundamos Apple. No me interesaba presentarme
ante los demás ni introducir compañías ni participar de las campañas de
prensa y en cambio a Steve sí, él quería ser una persona importante. Yo
buscaba ser un gran ingeniero que pudiera crear nuevos grandes productos
e ir al laboratorio para pasarme el tiempo soldando y escribiendo en
código. Eso era lo que quería y lo que obtuve. Nunca intenté ocupar otro
lugar. La gente quiere símbolos y Steve Jobs es el mejor que Apple pudo
tener. Él siempre estuvo muy involucrado en las campañas de prensa de
Apple, en las que se invirtieron millones de dólares, y siempre estuvo
dispuesto a invertir para que el mensaje llegara a la gente. Él era el
que disfrutaba de estar en el centro de la escena. Alguien lo tenía que
hacer y yo me alegro que haya sido Steve y los ordenadores Apple, en
lugar de que sea otra compañía que no me interesa como Microsoft.
Hablando en serio, estoy muy contento con el lugar que me ha tocado y
disfruto de un gran reconocimiento entre los ingenieros. Eso me importa
más que todo el reconocimiento que me podría dar el resto del mundo,
porque ellos son los que crean las cosas que usamos y que hacen la vida
mejor. Me aprecian como un gran ingeniero y eso es lo que verdaderamente
valoro. 

¿Hubiese sido igual si nadie le hubiera hecho caso a Apple?

Claro.
Aun si Apple no hubiera tenido éxito, aun si no me reconocieran como un
gran ingeniero, estaría tan feliz hoy como lo estoy ahora, porque desde
que tengo 20 años me he guiado por mi propia fórmula para disfrutar de
la vida, que no tiene nada que ver con el éxito. A decir verdad, no me
interesaba la fama ni el dinero. En la película que hizo Asthon Kutcher
se ve a Steve Jobs negándole acciones a los primeros empresarios que
financiaron la empresa. Era gente joven que nos ayudó, y yo les di 20
millones de dólares en acciones a valores de hoy a 5 personas y otros 20
millones a otras 80 en la compañía porque sentía que éramos una
familia, y todos trabajábamos para crear esos maravillosos productos. No
me parecía bien que sólo los tres que estaban al frente de la empresa
se quedaran con todo el dinero. He donado mucho a museos, porque nunca
me interesó ser uno de esos multimillonarios a los que sólo se les
reconoce por lo que tienen. Prefería ser una mejor persona primero, un
gran ingeniero segundo y en tercer lugar un buen maestro. Di clases
durante 8 años después de todo aquello, volví a la universidad y obtuve
mi título, todo ello hubiera pasado de todos modos si Apple no hubiera
tenido éxito. A mi no me interesaba tratar de ser más rico y más
poderoso como suelen hacerlo todos los demás. Nunca fui esa persona y me
gusta quien soy hoy.

¿Pero cree que el espíritu empresario que les empujó en aquellos tiempos sigue vivo hoy?

Está
más vivo que nunca, y Apple es una de las razones de que eso ocurra.
Steve quería ser importante y tener una gran compañía, porque sin ella,
no puedes ganar dinero, que sirve para desarrollar mejores productos. Yo
me concentré en la ingeniería. Me interesaba crear cosas que la gente
jamás imaginó que pudiesen existir, y que no figuraban en los libros. No
me podía tomar el tiempo para comenzar una compañía e ir dando todos
los pasos necesarios para establecerla y conseguir los fondos. Yo
siempre he estado en contra del dinero y Steve estaba a favor, por eso
nos complementamos bien. Pero ahora, gracias al éxito de compañías como
Apple y otras empresas en desarrollo, y también al internet, en
cualquier sitio del mundo hay gente que está buscando una fórmula para
convertir a ese lugar en el próximo Silicon Valley, que es algo que en
realidad no se da de repente, se va dando con el tiempo. Silicon Valley
se llama así porque el invento del transistor de silicio puso sus
oficinas en Mountain View, en California. Y a partir de eso se dio
todo. 

¿Cómo ve a estas nuevas generaciones?

Hoy
en día, los que van a la universidad a estudiar negocios, solo están
pensando en las fórmulas para convertirse en emprendedores. El problema
es que solo hay lugar para que tengan éxito una cierta cantidad de
jóvenes. Aún así, en todas partes quieren establecer nuevas compañías
con grandes ideas. Muchos lo pueden hacer porque la mayoría de los
productos son simplemente software y no necesitan el hardware de Silicon
Valley. Lo pueden hacer en cualquier lugar del mundo. Cuando me
consultan, yo siempre les digo que lo que tienen que procurar es incluir
a los ingenieros que van a hacer el producto en su plan de desarrollo
en lugar de salir a buscar dinero con un montón de palabras tratando de
explicar de qué se trata para luego contratar ingenieros en algún país
para que lo hagan. Por un lado tiene que estar el empresario pero por el
otro tiene que haber alguien que se muera por tener ese producto en sus
manos. Steve Jobs quería que el iPhone le resultara atractivo. Elon
Musk buscaba un coche eléctrico para su familia. Yo quería poner todos
los juegos en un ordenador, no quería que fuese una máquina aburrida, y
así surgió la Apple II. Uno tiene que querer ese producto para uno
mismo. Los ingenieros viven para resolver problemas y van a encontrar la
forma de encontrar las respuestas. Ellos son los que van a pensar en
cómo lograr un buen producto con mucha más eficacia que un graduado
universitario en administración de empresas.

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