¿Cómo afecta al desarrollo educativo de un niño estar rodeado de dispositivos móviles desde temprana edad?

Estamos introduciendo a los niños en la tecnología a edades cada vez
más tempranas. Incluso comprobamos que niños de apenas dos años se
desenvuelven perfectamente con una tablet para adultos, y las marcas de
juguetes ya han desarrollado sus propias tablets para niños. Los niños
están cada vez están más rodeados de pantallas que ofrecen ingentes
cantidades de información y estímulos, así como un grado de interacción
inédito en la historia de la humanidad. ¿Qué efectos están ejerciendo estos cambios en la dieta cerebral de los niños? 

Según Dimitri Christakis, pediatra e investigador de
la Universidad de Washington que ha publicado casi 200 artículos de
investigación sobre cómo las experiencias tempranas afectan a los niños:
Un niño en un mundo desarrollado como Estados Unidos o en España empieza
a ver la televisión normalmente con cuatro meses. Y ahora sabemos que
en Estados Unidos el 75% de los niños de tres años tienen su propio
dispositivo móvil. (…) Estamos introduciendo a los niños en esta
tecnología muy pronto, y pasan mucho tiempo haciendo eso. Un niño de
preescolar de Estados Unidos está unas seis horas al día viendo una
pantalla de cualquier tipo en un día cualquiera. 

Desarrollo cerebral temprano

Como explica Christakis, nacemos con el cerebro sin desarrollarse
totalmente. De hecho, el cerebro de un recién nacido aumenta el triple
de tamaño solo en los dos primeros años, y lo hace como respuesta
directa a la estimulación externa. La razón de que nazcamos de este modo es doble.
Por un lado, el aumento del tamaño de nuestro cerebro, así como la
adopción de locomoción bípeda de nuestros ancestros, que redujo el
caudal pélvico para dar a luz un bebé de cabeza demasiado grande, propició que todos naciéramos a medio hacer.
Una vez abandonado el claustro materno, todavía somos criaturas
indefensas y desvalidas, a diferencia de los animales, que ya nacen
instintivamente para cuidar de sí mismos, porque no estamos plenamente
formados.
Por otro lado, nacer con el cerebro inmaduro nos ofrece otra ventaja evolutiva: nos podemos adaptar al medio en el que debemos prosperar mejor que cualquier animal,
que ya nace con un programa mucho más fijo e inmutable. Ésa es la razón
de que los niños aprendan por imitación, adopten el acento de las
lenguas que se hablan a su alrededor, los rasgos culturales más sutiles y
demás factores del ambiente. Incluso su forma de llorar viene determinada por el idioma materno

Usando una analogía, el cerebro de un recién nacido es como un
dispositivo lleno de cables que aún no están conectados y que, en
función de los estímulos recibidos durante las primeras semanas y meses,
se irán conectando progresivamente, configurando la circuitería
neuronal del bebé. Todos los cables que resulten inútiles para el
entorno, serán desechados. Y es que un bebé nace con más conexiones
neuronales que un adulto, pero, en aras de obtener mayor eficiencia,
elimina las que no son necesarias, en una especie de poda neuronal. Por eso los bebés suelen ser sinestésicos y poseen oído absoluto. Son esponajas ávidas de estímulos para configurarse como futuros adultos.
Habida cuenta de la importancia de los estímulos tempranos,
Christakis manifiesta que tal vez un mundo con tantas pantallas
interactivas podría afectar los cerebros aún inamduros de los niños:

Durante mucho tiempo, nos viene preocupando que la sobreestimación
de un cerebro en desarrollo pueda acortar el período de atención de los
niños.

Mundo digital versus mundo real


Dado que la navegación de una tablet, en general, no precisa de la
habilidad para escribir o leer, los niños pequeños pueden aprender
rápidamente consumir películas online, desplazarse a través de fotos de
la familia o jugar juegos simples, e incluso usar determinadas
herramientas. Desde el principio, pues, los niños ya están interactuando masivamente con pantallas. Nacen en un mundo real, pero también en un mundo digital.
Lo que sostiene Christakis en sus investigaciones
es que estimular al niño con dispositivos multimedia a una temprana
edad propiciará el desarrollo de una mente que continuamente espera un
gran caudal de información de entrada, así como una interactividad muy
elevada. El efecto secundario de ello es que los niños preferirán, en un
mundo real más lento y menos lleno de estímulos, una superficialidad jalonada de estímulos. La realidad circundante, mucho menos estimulante, les resultará aburrida o anodina en comparación. 
Christakis alude ya a estudios que se realizaron
antes del advenimiento de las tablets y los smartphones, cuando los
niños pequeños consumían muchas horas de televisión, como éste publicado en la revista Pediatrics. El estudio sometió a análisis a 1.278 niños de un año de edad y 1.345 de tres años de edad.
Los padres rellenaron cuestionarios de hábitos de consumo de sus hijos
y, cuando éstos cumplieron los siete años, se analizó si quienes tenían
problemas de falta de atención. Un 10% de los niños que más consumían
televisión presentaron problemas de dificultad a la hora de concentrarse
y actuaban de forma impulsiva.
Pensémoslo de estre modo: nuestro cerebro evolucionó durante
millones de años para procesar las cosas que pasan en el mundo real.
Todo lo que pasa en el mundo real pasa a velocidad real. La situación es
que el cerebro de un niño trata de adaptarse a un mundo que en realidad
no existe. Así que si le enseñamos demasiada tecnología rápida muy
pronto, esperará que el mundo funcione así y no lo hace. Si
sobreestimulas el cerebro en desarrollo haces que le sea más difícil
concentrarse en las cosas que pasan a un ritmo normal.

Dopamina y tiempo


Christakis ya era conocido hace unos años por su
postura en contra de que los niños pequeños consuman demasiadas horas de
televisión y, sobre todo, según qué programas de televisión. En ese
sentido, Christakis considera, por ejemplo, que una tablet puede ser un
aliado en la educación de un niño, pero que el abuso puede ser tan o más contraproducente que el consumo excesivo de televisión.

Creo que es un problema real y lo he visto en niños de todas las
edades. Hay que tener cuidado y poner límites a la cantidad de tiempo
que los niños pasan interactuando con las pantallas táctiles. La
recomendación basada en investigación con niños menores de dos años en
cuanto al tiempo que deben pasar con aplicaciones de pantallas
interactivas es de no más de treinta minutos al día. Ese tiempo es el
que según los estudios un niño juega con determinado juguete.

Por ello hay que saber administrar el tiempo que el niño hace uso de
esa pantalla. En términos porcentuales, Christakis opina que ninguna
actividad, sea cual sea, debe ocupar más del 10% de la vida de un niño pequeño.
Y que actividades como cantar, leer, jugar o interactuar con adultos y
con otros niños, no puede ser nunca sustituido por una tablet.

Autocontrol y superficialidad


Según sugiere
la Academia Americana de Pediatría, en niños de 3 a 5 años se
recomienda una hora de uso de pantallas interactivas. En niños entre 6 y
18 años, no más de dos horas al día.
La realidad, sin embargo, es muy distinta a este tipo de
recomendaciones, tal y como evidencia un documento de la Academia
Americana de Pediatría (AAP), que cita las siguientes estadísticas tras un estudio
de la Kaiser Family Foundation: en promedio, los niños de 8 a 10 años
pasan casi ocho horas diarias frente a una variedad de medios diferentes
y los adolescentes pasan más de 11 horas diarias.
Los niños deben aprender a autocontrolarse y dominar sus deseos de usar
la tablet, porque solo así se convertirán en adultos felices y
responsables.
Finalmente, la adicción a las pantallas, desarrollada desde edades muy tempranas, nos inclina hacia la multitarea y el uso superficial de todos los elementos: un poco de mensajería instantánea, otro poco de videojuegos, otro instante para comprobar el correo, etc
Los adolescentes descansan menos por las noches porque envían decenas
mensajes a través de su móvil antes de dormirse, y no es extraño que se
despierten en mitad de la noche para responder a algún whatsapp
recibido.
Por si fuera poco, los adolescentes descansan menos por las noches
porque envían decenas mensajes a través de su móvil antes de dormirse, y
no es extraño que se despierten en mitad de la noche para responder a algún whatsapp recibido, según el Centro Médico JFK de New Jersey. Tampoco la luz emitida por esas pantallas es favorable para recuperarse totalmente durante la noche, y produce muchos desórdenes.  

No todo son desventajas


A pesar de que aplicaciones como Baby Einstein son un mito, a juicio de Christakis,
parece que la nueva dieta multimedia que reciben las nuevas
generaciones sí que podría estar incrementando determinas área de la
inteligencia, como pone de manifiesto el llamado efecto Flynn, que se traduce en la la subida continua, año tras año, de las puntuaciones de cociente intelectual.
 
En el Everything Bad Is Good for You, Steven Johnson teoriza
que el efecto Flynn se debe, sobre todo, a que los medios de masas cada
vez son más complejos y recibimos información más interactiva. Como él
mismo escribe:
El efecto Flynn es más pronunciado en los tests que evalúan lo que
los psicométricos llaman g, el índice que da la medida más aproximada de
lo que se denomina “inteligencia fluida”. Los tests que miden el índice
g a menudo prescinden de palabras y números que son reemplazados por
preguntas que sólo se valen de imágenes y que evalúan la habilidad del
sujeto para reconocer patrones y completar secuencias de formas y
objetos.

Algunos expertos también consideran que las tablets son beneficiosas incluso en los niños más pequeños, como Jill Buban, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Publica en Waterbury Connecticut, aunque como Christakis admite que debe controlarse el tiempo y los padres deben tutelar su uso.
Sea como fuere, el debate entre los que están a favor de las nuevas
tecnologías en el desarrollo de los niños y los que están en contra en
ocasiones se torna demasidao dogmático, maniqueo y combativo, como si
fueran dos trincheras académicas diametralment opuestas. Necesitamos
encontrar formas de optimizar el papel de los medios en nuestra
sociedad, aprovechando sus atributos positivos y minimizando los
negativos. Las tablets llevan, además, muy poco años entre los niños,
así que las investigaciones al respecto quizá son demasiado prematuras.
Después de todo, el mundo real pudiera ser poco estimulante para estos nuevos nativos digitales, pero ¿acaso no estamos siendo encaminados hacia un mundo más digital que real donde la atención está más distribuida y es menos individual?

Imágenes | Pixabay

 

from Blogger http://ift.tt/1SceOHA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s